Artículo 3



Alma Isela Trujillo

Dada las características androcéntricas de las lenguas bíblicas se ha considerado al lenguaje inclusivo como una propuesta que transgrede los principios de “fidelidad” en una traducción. Este artículo intenta exponer como el lenguaje inclusivo esta dentro de estos principios, destacar la importancia de esta problemática y ejemplificarla con el caso concreto de la situación lingüística que presenta la lengua mixe de Oaxaca, México.

El lenguaje inclusivo en la traducción bíblica

El problema de fondo en un lenguaje no inclusivo o androcéntrico es la “invisibilización” u “ocultación” de las mujeres a través del uso de términos colectivos y marcas de género gramatical masculino que dan valor común a hombres y mujeres. Ejemplos,

“hombres” para designar a los “seres humanos”

“padres”                                    para designar “al padre y a la madre”
“los niños”                                 para designar “a niños y a niñas”

La propuesta del lenguaje inclusivo observa la necesidad de hacer una clara distinción entre género inclusivo, cuando se hace referencia explícita a la presencia de personas de ambos sexos, y de género específico cuando se hace referencia estrictamente a personas ya sean masculinas o ya sean femeninas. Ejemplos,

Genero inclusivo                         Género específico

“seres humanos”                       “hombre” “mujeres”
“progenitores”                           “padre” “madre”

Kohlenberg propone que para la traducción bíblica se manejen términos como género exacto o género apropiado, expresiones que dan a entender que el sentido del texto determinará con exactitud a que tipo de género se esta haciendo referencia (Kohlenberger 1997, 2). La discusión esta entonces en que cultural y lingüísticamente, en lenguas como el español, el inglés o las lenguas bíblicas se ha asumido que el uso de términos masculinos es siempre válido para referirse a un grupo de varones o a un grupo mixto de hombres y mujeres. Schussler-Fiorenza observa al respecto que,

Este lenguaje inclusivo andocéntrico solo menciona a las mujeres cuando su presencia llega a ser de alguna manera problemática o en casos de mujeres a las que podríamos llamar “excepcionales”, pero sin mencionar a las mujeres en lo que podemos llamar situaciones normales (Schussler-Fiorenza 1989, 78).

Esta misma autora advierte que una traduccion históricamente válida debe tener en mente las implicaciones interpretativas del lenguaje androcéntrico que ha funcionado como lenguaje inclusivo en la cultura patriarcal. Muñiz, con respecto a las traducciones en español, observa también que el uso del lenguaje inclusivo es una cuestión que tiene que ver con las teorías interpretativas sobre la traducción, si es palabra por palabra o pensamiento por pensamiento (Muñiz 1998, 22).

La dirección teórica que a nuestro parecer mejor sustenta la propuesta de traducción de la Biblia con un lenguaje inclusivo es sin duda la de la “equivalencia funcional o dinámica, desde esta dirección lo que se trasmite en el proceso de la traducción es el “contenido del mensaje”, el “sentido” de un texto.

El proceso de traducción que propone la equivalencia dinámica establece tres estadios: Análisis de la estructura superficial, transferencia donde el material pasa por la mente del traductor, reestructuración donde el material es reestrucutrado para que el mensaje final sea plenamente comprensible en la lengua receptora. Precisamente es en el estadio de la reestructuración del sentido del texto donde se posibilita el uso del lenguaje inclusivo, pues potencia y descubre todas las formas incluyentes de cada lengua receptora. Cabe destacar igualmente que uno de los principios fundamentales de la traducción por equivalencia dinámica establece que, a la hora de traducir debe ser prioritaria la conformidad contextual sobre la verbal. Nida y Taber observan que,

Dado que en las distintas lenguas no son idénticos los ámbitos semánticas de palabras correspondientes, resulta inevitable que la elección de la palabra exacta en la lengua receptora para traducir una palabra del texto original dependa más del contexto que de un sistema fijo verbal… (Nida y Taber 1986, 33).

Esta prioridad, junto con la posibilidad de reestructuración del mensaje contenido en un texto, evidencia que la propuesta del uso del lenguaje inclusivo en la traducción no esta violentando los principios teóricos de la traducción. El lenguaje inclusivo busca la utilización del género inclusivo o la referencia a ambos géneros[2] cuando el sentido o el significado de un texto lo permita y lo evidencie.

El estudio del sentido o el mensaje de los textos es lo que en primera instancia determina la posibilidad o no del lenguaje inclusivo. Sánchez establece con claridad que en la traducción, ¨son las unidades grandes las que dan el mensaje; las unidades menores se supeditan a ellas… Muchos pasajes, al traducirlos, quedan cortos en su mensaje porque no se considero adecuadamente la estructura total o el flujo normal de la argumentación¨ (Sánchez 1998, 311).

Buzzetti, por su parte refiriéndose a la traducción de la dimensión connotativa de un texto bíblico, expone que “el estilo de la Biblia debe reproducirse en la medida en que contribuye a hacer comprender los aspectos de la fe sobre los que da testimonio” (Buzzetti 1976, 148). Con este mismo argumento podemos decir que por ejemplo, si nos concentramos en la traducción de textos como los evangelios, donde sabemos que la actitud de Jesús fue siempre inclusiva con respecto a las mujeres contrastando con los valores de su época, entonces el lenguaje inclusivo en la traducción de los evangelios sería más fiel con respecto a la actitud de Jesús.

A modo de conclusión sobre este apartado, podemos decir que la traducción con un lenguaje inclusivo es posible, sin embargo para aplicarlo en una traducción, el estudio del contenido o el significado de los textos es primordial. No basta que un traductor tenga un buen manejo de la lengua original y de la lengua receptora, también requiere de un buen trabajo exegético que le permita adentrarse en el sentido de los textos.

La situación lingüística de la lengua mixe de Oaxaca

Antes de empezar es necesario mencionar que la lengua mixe se habla en el estado de Oaxaca al sur de México, concretamente en la Sierra Norte de dicha provincia. La lengua mixe posee básicamente tres variantes dialectales, el mixe de la zona alta, el de la zona media y el de la zona baja. La variante del mixe que nos concierne en este trabajo es la que se habla en la zona media, específicamente la del municipio de San Miguel Quetzaltepec, ubicado en el corazón de la región Mixe.

Para presentar algunos de los rasgos lingüísticos que nos interesan sobre el mixe, es necesario recordar las palabras de Dubois:

Cada lengua forma un todo, distinto de los otros, y el estructuralismo insiste en el carácter específico, autónomo e inconmensurable de cada sistema. Al definirse el lugar de cada término en relación a los otros, no hay relación término a término entre las lenguas, microestrucutra a microestructura. El mundo real es desglosado por toda una serie de rejillas arbitrarias y diferentes: así, cada lengua describe de distinta manera el espectro de los colores, cambia el número de palabras y los límites de cada denominación varían de un sistema al otro (Dubois en Margot 1987, 86).

Cada lengua de manera singular y propia ha creado diversos sistemas de organización fonológica, gramatical y semántica (Ibid.). Los rasgos lingüísticos de la lengua mixe, ilustrarán estas observaciones sobre la originalidad de las lenguas. La descripción gramatical que a continuación se presenta recoge parte de la sistematización lingüística del mixe de Coatlán (zona baja) recogida por el Instituto Lingüístico de Verano y es adaptada de acuerdo a las características particulares del mixe de Quetzaltepec[3] (zona media). Ilustramos los datos con ayuda de fragmentos de la tradición oral de Quetzaltepec.

a. Las marcas gramaticales de la lengua mixe

La lengua mixe, a diferencia por ejemplo del español o del griego del Nuevo Testamento, carece de la marca de género. No obstante, contiene algunas marcas gramaticales que sí observa en contraste con estas lenguas. Por ejemplo,

Esta lengua utiliza los términos yý y jâ a la par de cualquier sustantivo para definir si este está “a la vista o no”. La gramática del mixe de Coatlán los identifica como “artículos” (Hoogshagen 1997, 357-358). Dada la diferencia entre el artículo tal y como lo conocemos y esta marca del mixe, los llamaremos Artículos Mixes (AM). Estos AM no especifican el género ni el número, el uso de refiere a algo que está a la vista y si algo no está a la vista o es algo en general. En el siguiente fragmento del cuento Yýßý toßoiky “El petate”[4] se demuestra como el uso de es empleado para cualquier género:

Ýnet          jâ          yeßeydyýjk      tyýjkýy           maabyý     tâjpý:
Entonces [AM]      esposo          entró a pensar    escarbar

Jâ ýnââmp jeexyý tyeety    tßixkexy   ets jâ       ýnââmp jeexyý kâßâp.
A veces decía       su padre echaría y a veces    decía      no

E              jaßa ko        xýmý                     tyoßoxytyýjk     jýdußun 
Pero           porque siempre   [AM]              su esposa    así

yßânýmââyýný ko tßixkáxýty,
le decía          que lo eche

pâty        ojts    jâ               tyeety              tßânýmââyñý:...
por eso [MT][5] [AM]        su padre             le dijo: (Apéndice C). 

La expresión tußuk que puede significar en español “un, uno, una”. Algunos la reconocen en el mixe como artículo indefinido (Ibid.). En el siguiente fragmento del mismo cuento observamos el uso de tußuk y el uso del AM antes mencionado yý.

Jýdußunýk ojts                           týgok                                             yjaty kyýbety, 
Así           [MT]                          una vez                                          sucedió el caso

jâmýk       ijty      tußuk       jâßây     chýýný       mýýd           yý         tyoßoxytyýjk
allá        estuvo   una     persona    vivió   con    [AM]             su             esposa

ets              yßußunnk yßýnâßk              nen     tãmýk ijty chýýný ...
y [AM] su           hijo/a-retoño       también estaba [MT]    viviendo 
(Ibid.).

Así, las expresiones resaltadas ilustran con claridad como el AM no hace especificación de género:

jâ                yeßeydyýjk                        “ AM esposo”
jâ                 tyoßoxytyýjk                     “AM (su) esposa”
jâ                 tyeety                                “AM (su) padre”
yý                tyoßoxytyýjk                     “AM (su) esposa”
yý                yßußunnk yßýnâßk           “AM (su) hijo/a-retoño”
tußuk           jâßây                                 “una persona”

En cuanto a los pronombres mixes estos se clasifican en personales, posesivos, demostrativos, interrogativos, relativos e indefinidos (Ibid., 354-357). Para efectos de este trabajo presentaremos solo los pronombres personales. Los pronombres personales del mixe nombran a las tres personas gramaticales del singular y el plural como sigue:

ýtz      yo                    ýýdzâjtm      nosotros/as (incl.) 
                                   ýýdz(ýty) nosotros/as (excl.)
mitz    tu                     miidz(ýty) ustedes
yýßý el/ella                yýßý (ýty) ellos/ellas

Esta lengua en la primera persona del plural hace una diferencia que en la gramática mixe han llamado inclusividad o exclusividad. Sin embargo, ese carácter no refiere al género del modo en que lo hemos abordado en esta tesis. Se usa ýýdzâjtm “nostoros/as” (incl.) para señalar que el que habla incluye al oyente, y se usa ýýdzty “nostoros/as” (excl.) para hacer ver que el hablante no esta incluyendo al oyente.

Así como sucede en el AM, el mixe utiliza los mismos pronombres para referirse a hombres o mujeres. Todos presentan un carácter indiferenciado con respecto al sexo de las personas a que se refieren. Obsérvese el uso de “nosotros/as” (incl.) en los siguientes fragmentos del cuento “El petate”:

Habla una mujer:

Ýk ýdzow,    ýjts  kâßâbýs   oy neyjãwýty    ko yââ      taabý      mýj         jâßây yßity 
Responde, yo no    bien      me siento cuando aquí esa grande persona esta

 chýýný    mâ      ýýdzâjtým           jeßeyý   nýgoo     yââ     xyßâdzijpýmý...
viviendo donde nosotro/as nadamás   muy  aquí    nos estorba, (Ibid.).

Habla un hombre :

Ußunk    nýjkx moßo     mdâtwelý tyoßoky    ets  jyerký 
Hijo/a, vete a  dar a tu abuelo su petate y su cobija

 wâßân tmýnýjkx,       jaßa ko       tsoßonýbý          yââný, 
 que     se lo lleve,   porque   ya está saliendo de aquí,

kâßâp yââ mýýd ýýdzâjtým yßýk itáný....
No     aquí con nosotro/as ya no va a vivir, (Ibid.)

En un caso similar en el español, el pronombre masculino se usaría en forma colectiva “nosotros” y la mujer quedaría ocultada tras el énfasis masculino. El uso del pronombre de primera persona del plural en el mixe no presenta el riesgo de invisibilización lingüística de la mujer porque el pronombre es indiferente con respecto al sexo.

Con respecto a los sustantivos mixes estos sufren modificaciones para indicar posesión o pluralidad en conjunto. La estructura de la raíz sustantiva es muy rica, pues incluye la derivación de otras palabras (Ibid., 344-347).

• Posesión

Los sustantivos poseídos indican la persona gramatical del poseedor mediante los prefijos n- mi, m- tu y el prefijo/interfijo --y-- su. Si se desea indicar la posesión de las personas del plural, se emplea el uso de los pronombres plurales. Ejemplos:

                                    kaaky “tortilla”
nkaaky         mi tortilla                    ýýdz kaaky         nuestra tortilla
mkaaky        tu tortilla                    miidz kaaky        su tortilla (de ustedes)
kyaaky         su tortilla (de el/ella)  yýßý kaaky        su tortilla (de ellos/ellas)

• Plural conjuntivo

El sufijo –týjk se usa con un sustantivo que denomina a las personas, para indicar un conjunto de ellas (Ibid.). Ejemplos:

pik’týjk                “niños/as”
mýguktýjk           “amigos/as”
mýjjaßaytýjk        “ancianos/as”

Para hablar de una mujer o de un hombre, el sustantivo se construye con este mismo sufijo, pero estos sustantivos conservan un carácter singular:

yeßeytyýjk[6]              hombre
toßoxytyýjk                 mujer

Ejemplo del uso del plural conjuntivo lo observamos en el siguiente fragmento del cuento Jâ Koonk oy ets jâ Tâjýýw “Kondoy y Tajýýw”:

Nýjkx tukjýdijtýdyâßâ nââx      kâjpn           mâ âyuk jâßâydyýjk[7] 
vé     recorre anda     tierra pueblo      donde   mixes gentes

yjuukyßâttýn ets xyßixýty 
viven             y    observa

xytyúnýty pýný ââk jýdußun   jâ     ayuk jâßâydyýjk   yâjpââttý 
Trabaja   si es que todos     los\las    mixes gentes   se encuentran igual

mýýd jâ   yuu      xýýw...
con   el hambre sol (Ibid.).

b. La lengua mixe y el sexo del referente

La lengua mixe no evidencia en el sustantivo una marca de género para nombrar a las personas, animales o cosas. Los sustantivos que señalan cosas materiales no contienen marcador de género, en el español por ejemplo, los sustantivos la mayoría tienen un marcador de su género gramatical (-a y –o, por lo general) y exigen concordancia de género en sus calificativos. Veáse por ejemplo, diversos sustantivos comunes del mixe:

poch      “pared”                           týjk       “casa”
ký’ýk     “calzado”                        pu’uy    “silla”
tsaay     “hamaca”                        noky     “hoja”
tsaa       “piedra”                          kopk     “cerro”

En cuanto al mundo de los animales, los mixes determinan el sexo de algunos a través de un sustantivo específico para cada sexo. Ejemplo:

tutk     “guajolote macho”           plok     “guajolote hembra”

Sin embargo, muchos de los animales carecen de sustantivo específico para cada sexo de modo que para distinguir los sexos se usa el adjetivo de “macho” o “hembra”. Ejemplo:

kuy yaßay     “ardilla macho”           kuy toßoxy     “ardilla hembra”

Se emplean los adjetivos de “macho o hembra” solo si el contexto requiere hacer la distinción sexual de los animales si no se requiere se emplea solo el sustantivo común. En el siguiente fragmento del cuento Ja pujtpë ets ja kââ “el chapulín y el tigre” se puede ver el uso de los adjetivos y el nombre propio de los animales sin la distinción sexual:

ýnet             tpaty                 ja xýýw   po’o, jýna’a     pyýyý’kijpxa’andý,
entonces tocó\encontró [AM] sol, luna, cuando correrán iguales,

mujktaaydyý ja      aayjýyujk       ujtsjýyujkýty,        mýjpý mutskpý,
Se juntaron [AM] hojas animales, yerbas animales, grande chico,

ya’aybý to’oxypý.
macho   hembra.

ýnet        ja             kaa          nyeypýjktaký tu’kjamýn, 
entonces [AM] tigre/tigreza se puso       a un lado,

ets ja    pujtpý nendu’un    tu’kjamýn,...
y [AM] chapulín también    a un lado, (Ibid.)

En el mixe existen términos colectivos cuyo referente son hombres y mujeres, y se construyen sin referencia de algún género. Y existen también términos específicos que indican el sexo del referente. Veánse los siguientes ejemplos:

Términos Colectivos                                                           Términos Específicos

yeßeytyýjkty “hombres”

jaßay “seres humanos, gente”

toßoxytyýjkty “mujeres”

mang “hijo”

ußunk “hijo/a”

nýýx “hija”

teety “padre”

teetytaak refiere a ambos “padres”

taak “madre”

La excepción la encontramos con el término de “hermano/as” que en mixe tiene varias categorías y depende si se trata de hermno/as mayores o menores, si habla mujer o habla hombre. Carece de un término plural que se refiera a ambos sexos:

Habla mujer                                  Habla hombre

Hermano/a menor            uch                                                uch
Hermano mayor                ay                                                 ajch
Hermana mayor                tsýß                                              tsýß

c. Conclusiones sobre la lengua Mixe

Hemos mencionado que los artículos y sustantivos de la lengua mixe, a través de sufijos y prefijos, marca diversos aspectos. Con respecto al caso de verbos y adverbios que no desarrollamos en esta sección, cabe mencionar que el mixe marca, por ejemplo, si algo es grande o chico, si está cerca o está lejos, si se ve o no se ve, si sube o si baja o la forma que tienen (redondo, alargado, plano).

Describir toda la riqueza gramatical del mixe es pues tema de otro artículo. Nuestro propósito fue destacar que los rasgos de la estructura y la flexión indican que el mixe en los sustantivos comunes, artículos o pronombres es indiferente en cuanto al sexo del referente. Cuando se requiere especificar el sexo del referente de un sustantivo se usará el sustantivo específico, y este mismo se empleará en las oraciones que requieran también esta especificación.

El uso de un lenguaje inclusivo no es problema para la lengua mixe, los rasgos lingüísticos de esta lengua evidencian el carácter inclusivo de los sustantivos colectivos. El “problema” del mixe, a diferencia del griego y el español, es a la inversa: el mixe debe explicitar cuando el sujeto de la acción refiere a mujeres o a hombres, pues de lo contrario todos son comprendidos colectivamente. Veáse por ejemplo el siguiente fragmento del cuento jâ kwee “El café”:

Jëdu’un tnigajpx tnimëdya’aktë ko 
Así         hablan   platican         que

ojtsëk tëgok ja’ay tu’uk       chooñ, 
vez     una    gente uno\una salió,

yukjotmëk                             ojts ñijkxy ma Kuna’tsmëtë   y’itjotën, 
en el estómago bosque [MT] fue donde   Quetzaltepec    su región (Ibid.).

Este cuento utiliza el término colectivo ja’ay “gente, persona” para referirse al protagonista de este cuento. En esta sección del cuento los mixes semánticamente comprenden que quien realiza esta acción puede ser un hombre o una mujer. Si se fuese necesario especificar el sexo del protagonista el narrador hubiese usado el sustantivo específico. Ejemplo,

Ýnetýk       ojts týgok       jâ toßoxytyýjk tßýnýýmý   jâ   ñiyeßeydyýjk
Entonces [MT] una vez [AM]    mujer        le dijo [AM] su   esposo

Ýk ýdzow... 
Responde... (Ibid.).

Los dos términos resaltados son sustantivos específicos que indican el sexo del referente. No tomar en cuenta esta particularidad del mixe y hacer una traducción literal de un plural masculino colectivo del griego o del español, por ejemplo:

  

oi anqrwpoi                                          ja yeßeytyýjkty 
“Los hombres (colectivo)”                     por “Los hombres (específico)”

                                                             ja jaßay
                                      en vez de      “Los seres humanos, la gente”

En el mixe el uso de yeßeytyýjkty como traducción de anqrwpoi no implicaría la invisibilización de la mujer sino su exclusión total. Debe tomarse en serio el hecho de que una mujer mixe no se sentirá nunca incluida en un plural masculino, ni gramatical ni semánticamente.

Con respecto al lenguaje inclusivo, el hecho de que no hay género gramatical en los artículos, sustantivos, pronombres y verbos de la lengua mixe hace que estos se construyan sin causar problemas para la inclusividad. Sin embargo, la necesidad de establecer con claridad el sexo del referente en el mixe, si puede ser un problema para la traducción que proviene de lenguas que ocultan a la mujer en los plurales masculinos.

A continuación mencionaremos un problema sobre el lenguaje inclusivo que hemos encontrado en la traducción 1980 de la Biblia al mixe, que da cuenta de la importancia de esta problemática:

La expresión o uiJou` tou` ajnqrwvpou “hijo del hombre” de la traducción de 1980 se ha traducido así: Dyos Ußunk, dißibý tý. mazußunßatyýts ya: extýmý ye.idyýjkýty “Dios Hijo\a, quien ya nacido aquí como hombre”. El uso del término ye.idyýjkýty[8] “hombres” de género específico en vez del término colectivo del mixe jaßay “ser humano” cancela la posibilidad de entender el sentido de humanidad de Jesús a la que se refiere la expresión.

Observamos que en el griego la expresión a[nqrwpo" tiene un carácter para designar a la especie humana y en menor medida para designar al sexo masculino dependiendo del contexto, lo mismo que sucede con la usanza tradicional del término en español “hombre”. En el mixe no sucede esto, ye.idyýjkýty “hombre” tiene un sentido exclusivamente específico “varón”. De este modo todas las veces que aparece la expresión en la versión del Nuevo testamento de 1980, y cada vez que Jesús se autodenomina a sí mismo como “hijo del hombre” semánticamente en el mixe se está entendiendo que “el hijo de Dios ha nacido aquí con el sexo masculino”.

El sentido de la expresión en griego no busca enfatizar el sexo masculino de Jesús sino su humanidad, su enraizamiento histórico. Debe el lector imaginarse el uso patriarcal que puede tener una expresión así en perjuicio de las mujeres mixes.

Conclusiones

A nivel lingüístico los rasgos de la estructura y la flexión indican que el mixe no establece una marca particular de género para el artículo, pronombre, sustantivo o verbo. Cuando se requiere especificar el género la oración tiene que explicitar si la persona o la acción refiere a un hombre o a una mujer. De modo que el “problema” del mixe, a diferencia del griego y el español es a la inversa, el mixe debe explicitar cuando un suceso refiere a mujeres o a hombres, pues de lo contrario todos los términos son comprendidos como inclusivos de ambos sexos.

No tomar en cuenta esta particularidad en la traducción al mixe, implicaría no sólo la invisibilización, sino la exclusión total de la mujer de determinados acontecimientos, pues una mujer mixe no se sentirá nunca incluida en un plural masculino como los del griego o del español, además de que los principios de traducción si se verían transgredidos. El lenguaje inclusivo es posible, y sigue rumbos y desafíos diferentes según el ingenio y la originalidad de cada lengua receptora.

Bibliografía

Buzzeti, C. 1976. Traducir la palabra: Aspectos lingüísticos, hermenéuticos y teológicos de la traducción de la Biblia. Estella (Navarra): Verbo Divino.

Hoogshagen, S. e H. Halloran.1997. Diccionario Mixe de Coatlán Oaxaca. Segunda edición. México, D. F., Instituto Lingüístico de Verano.

Ja Oibyý Týißyâjtýn Mýdý Jesukristýkýjxm Kýngýßýmbý kyajxy. El Nuevo Testamento de Nuestro Señor Jesucristo en Mixe de Juquila. 1980. México, D. F., Liga Bíblica Mundial del Hogar.

Kohlenberger, J. 1997. “Understanding the current controversy over Bible translations”. USA: Christian Basksellers Association, International Convention. Material inédito.

Nida, E. y Ch. Taber. 1986. La traducción: Teoría y práctica. Madrid: Cristiandad.

Margot, J. C. 1987. Traducir sin traicionar. Teoría de la traducción aplicada de los textos bíblicos. Traducido del francés. Madrid, Cristiandad.

Muñiz, M. 1998. “Consideraciones en torno al lenguaje inclusivo” en Traducción Bíblica. 9:2. Miami:SBU.

Sánchez, E. (Ed)1995. Descubre la Biblia: Manual de Ciencias Biblícas. Miami: SBU.

Shussler-Fiorenza, E. 1989. In Memory of Her: A feminist theological reconstruction of christian origins. New York: Crossroad.

 

Notas

1  Nida y Taber la definen así: “Cualidad de una traducción en la que el mensaje del texto original ha sido transferido a la lengua receptora de tal modo que la respuesta del receptor es esencialmente igual que la de los receptores originarios. A menudo cambia la forma del texto original; pero siempre que el cambio siga las normas de la retrotransformación en la lengua original y de la transformación en la lengua receptora, el mensaje se mantendrá y la traducción será fiel¨ (Nida y Taber 1986, 238).

2  En caso de que la lengua no cuente con el léxico pertinente.

3  No existen aun estudios gramaticales publicados sobre la lengua mixe de Quetzaltepec.

4  Texto narrado en la comunidad de Chuxnaban, perteneciente a Quetzaltpece

5  Marcador de tiempo pasado (MT)

6  El sufijo -týjk presenta un cambio fonológico por el sonido que le antecede y se representa como -tyýjk.

7  Se usa la forma –dyýjk por un cambio fonológico.

8  Variación ortográfica del Mixe de Juquila con el Mixe de Quetzaltepec

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