Aymara


Revisión de la Biblia aymara

En la ciudad de La Paz, Bolivia, se realizó el taller para la conformación del equipo que llevará adelante la revisión de la Biblia aymara. El taller se llevó a cabo en la última semana de marzo del 2007, y participaron unas diez personas de las cuales tres fueron seleccionadas para el trabajo de revisión.

El equipo quedó conformado con Carlos Huaynoca quien es el coordinador, además de Patricia Quispe y Ruth Tarquino, todos trabajando a tiempo completo. El Sr. Vicente Quispe (católico), trabajará como estilita y prestará sus servicios de acuerdo al avance del trabajo. Se espera agregar un cuarto miembro a finales de año.

La Biblia Kollan Arunaka se publicó por primera vez en 1986, y ha tenido otras ediciones, y en dos ortografías o alfabetos distintos. La revisión que se espera concluya para el 2010 será publicada con el alfabeto llamado unificado.

Publicaciones bíblicas en aymara

§         El evangelio de Lucas fue publicado por primera vez en 1829.

§         El NT fue publicado por primera vez en 1954.

§         La Biblia fue publicada por primera vez en 1986.

Un poco de historia

Es muy probable que la primera traducción bíblica hecha en America corresponda a Vicente Pazos Kanki, nacido en 1779 en el Alto Perú, lo que es ahora Boliva, y fallecido en Buenos Aires en 1853. Pazos Kanki, además de ser escritor y politico, fue también sacerdote católico. En 1817 partió exiliado a Londres.

En 1825 ya secularizado, aceptó la propuesta de Diego Thomson de traducir el Nuevo Testamento al aymara. El texto base fue la Vulgata. La traducción concluyó a fines de 1826. El Evangelio de Lucas fue publicado en 1828, y fue el primer evangelio traducido a un idioma autóctono de América del Sur.

La cultura aymara

 

No se sabe el origen de la lengua aymara, ni de su parentesco con otras lenguas andinas, excepto que es una lengua aru con el jaqaru y kawki, pequeños remanentes todavía existentes en el Dpto. de Lima, Perú. Hay opiniones que dicen que las lenguas aru están emparentadas a las lenguas quechua. Por otro lado, otros dicen que las semejanzas entre estas lenguas es simple resultado de siglos de contacto entre los pueblos.

El aymara es una de las culturas más importantes del ámbito andino de América del Sur. Y, a pesar de no tenerse datos sobre el origen de pueblo, la civilización Tiwanaku que data de 2000 AC es, por lo general, referida como el primer estado aymara. Existían doce reinos separados que juntos recibían el nombre de Kollas. Esta división interna fue aprovechada por el Inca Huayna Capac para establecer su dominio sobre el territorio aymara.

La ultima nación aymara independiente fue la de Lupakas que data de 1400 DC. Posiblemente el proto-aymara habría sido una de las lenguas de la cultura Wari, que existió entre los años 500-1000 DC, en la serranía central peruana. La distribución de la lenguas aimaras apunta a una rápida expansión hacia el sur, con la asimilación de grupos locales como los puquina y los uru-chipaya. Un ejemplo de esta expansión sureña del aymara pre-incaico se ve en el uso de pataka en el mapudungun (mapuche - Chile) y patak en tehuelche (patagón - Argentina) del aymara pataka que significa cien.

El jesuita Ludovico Bertonio quien fue el primero en publicar un vocabulario de la lengua Ayamara, dice “Hay muchas naciones…aimaraes, como son los canchis, canas, collas, collaguas, lupacas, sacases, carancas, charchas y otros, los quales así como son diferentes en los nombres, así también lo son en las lenguas...”

Los antiguos aymara, aunque vecinos primero, y mas tarde subordinados, a la corte incáica, siempre conservaron su lengua, y luego que los españoles hubieran conquistado el Perú, dejaron de lado la lengua de los Incas y siguieron usando la propia. Sin embargo, en tiempos de Garcilaso, algunos pueblos aymara conservaban el quechua, más por estima a los españoles que habían aprendido esta lengua cortesana.

Algunas características de la lengua aymara

 

Los detalles mas sobresalientes de la lengua son su condición fija y precisa (algorítmico). No es un idioma propiamente aglutinante, sino sufijadora, y tiene un gusto por la onomatopeya.

El aymara tiene 26 consonantes y 3 vocales (a, i, u). El acento tónico de preferencia va en la antepenúltima sílaba, aunque puede moverse a la última. No tiene genero gramatical, y el plural se forma con el sufijo –naka. El afijo interrogativo es -ti, y los infinitivos terminan todos en –ña, (serañair, munañaquerer), el orden en la frase es SOV (sujeto, objeto y verbo).

Los primeros impresos en aymara

 

En la ciudad de Juli, Perú, funcionó una imprenta de propiedad de Fransisco del Canto, donde fueron impresas las obras de Bertonio, entre ellas el Vocabulario de la Lengua Aymara (1612), el primero de la lengua. Desde aquella fecha y en todo el devenir de la historia colonial, la lengua aymara ha tenido unos treinta alfabetos distintos, aunque de estos solo ocho tuvieron alguna vigencia.

En los últimos años solo dos han sido usados en publicaciones, el de CALA (Comisión de Alfabetización y Literatura Aymara) y el Unificado. Este último es el que se usa actualmente en los programas de alfabetización, y en distintas publicaciones en la lengua. Será el alfabeto de la revisión de la Biblia.

Hasta la última edición la Sociedad Bíblica Boliviana ha estado imprimiendo dos ediciones distintas de la Biblia aymara: una con el alfabeto de CALA para una audiencia netamente protestante (evangélica), y otra con el Unificado que aunque no es católico muchos lo identifican como tal. El unificado es, por decirlo, una simbiosis de los trabajos de Maryknoll (fraternidad religiosa católica) y Juan de Dios Yapita lingüista boliviano.

Población aymara en América

Símbolo aymara y bandera del Qullasuyu es la whipala de los siete colores del arco iris. De acuerdo a las costumbres andinas, siempre está izada en todos los acontecimientos sociales y culturales. La antiguedad milenaria que se la atribuye es exagerada, pues es de recordar que un lienzo cuadrado que ondea al viento en el extremo de una vara es de  itroducción europea.

Alrededor de dos millones de personas hablan el aymara tanto en Bolivia, Perú y Chile. En la Argetina hay personas que se identifican como aymara, pero no se tiene información sobre el uso de la lengua. La mayor concentración aymara está ubicada en los Andes bolivianos, principalmente en el altiplano del Titicaca.

El pueblo aymara en Bolivia

Según el censo de 1992, en Bolivia hay unos 1.237.658 habitantes aymara, y representan el 25% de la población del país, y el 80% de los departamentos de La Paz y Oruro. En La Paz aproximadamente el 40% de la población (640.000) habla aymara, y es la principal ciudad donde se habla la lengua. No hay ninguna otra ciudad con una población aymara mayor a 20.000 personas.

El bilingüismo en el pueblo aymara es de un 40-50%. El porcentaje es mayor entre hombres y la población mas joven, aunque en muchos casos el nivel de bilingüismo se da con un manejo elemental del castellano. Esta segunda lengua se adquiere en las escuelas, los cuarteles, o en los contactos en la ciudad. Y, naturalmente, las ciudades y poblaciones circunvecinas presentan mayores índices de bilingüismo.

El pueblo aymara en el Perú

De acuerdo al censo de 1993 el número de aymara hablantes peruanos, entre monolingües y bilingües, es de alrededor de 300.000 personas en Puno, Moquegua y Tacna

El pueblo aymara en Chile

Según el censo de 1992, en Chile hay alrededor de 50.000 hablantes del aymara, siendo la mayoría bilingües, y concentrados en las regiones I y II (Tarapacá y Antofagasta).

El aymara en la Argentina

No hay datos estadísticos oficiales del pueblo aymara en la Argentina. Sin embargo, existen varios grupos en Jujuy y Salta que reclaman identidad aymara.

Alimentación primordial aymara

El altiplano andino con sus valles cuentan con unas 1.400 variedades de papa, e históricamente ha sido uno de los alimentos de mayor importancia en las culturas cordilleranas, desde la preincaica hasta la actualidad. El secado (deshidratación) de la papa es una técnica que tiene unos 2 mil años de antigüedad.

Parte de la papa producida en las comunidades aymara es para el autoconsumo. Pero además de su uso cotidiano, se elaboran subproductos como el chuño negro y la tunta (chuño blanco) que tienen como fin la preservación de la papa. La gente trabaja en ello cuando las heladas son fuertes en los meses de junio, julio y agosto.

La tunta es una forma tradicional de procesamiento de la papa, en especial, de las variedades qheni, ruk’i, y la papa kapana. Por lo general, las variedades phureja y p’uyur no se utilizan para hacer tunta. El sabor amargo de algunas papas se debe al contenido de glicoalcaloides que son eliminados durante el proceso de fermentación y lavado.

Para la preparación de la tunta se seleccionan y se separan las papas que luego se llevan a la chuñuna. Allí, se extienden y se dejan expuestas a la helada de la noche y a la insolación del día. Las papas no deben ver el sol, y para evitar que se quemen se cubren con paja.

Las papas congeladas se recogen en recipientes donde permanecen un tiempo, luego del cual se extienden sobre un cuero sin lana (sh’uñu saruña), y se pisan con los pies descalzos hasta eliminar la piel.

Al final, se llevan a la t’ajana (sitio donde se elabora la tunta) que una vez llena se cubre con paja y piedras planas. En la medida en que la t’ajana se va llenando con papa congelada, también se va llenando con agua.

Ahí se deja fermentar por tres a cuatro semanas, tiempo durante el cual los glicoalcaloides son eliminados. Cuando deja de espumar se extrae la tunta y se la expone al sol por unos 5 a 8 días. Una vez secos, se frotan con las manos para eliminar cualquier resto de piel, y el producto final es una tunta totalmente blanca de textura esponjosa. Todo el proceso lleva unos 50 días, y para obtener un kilo de tunta se necesitan unos 5 kilos de papa.

El chuño

El chuño, en aymara ch'uñu, significa arrugado y es el resultado de la deshidratación de la papa, y como la tunta, es una de las formas tradicionales de conservación y almacenamiento de papas. Hay diferentes variedades de papas que no necesitan mucho tiempo para deshidratarse como la allqatarma y el luk'i que se congelan en una o dos noches. Además, existen diferentes tipos de chuños, y para ello se seleccionaran las papas de acuerdo a los fines destinados.

Para el rispiñs ch'uñu o munta ch'uñu se usan las mejores papas y de mayor tamaño (tipo de chuño apetecido por vecinos). Este chuño se usa en ocasiones muy especiales, o para obsequiar a algún familiar que llega de visita, o para retribuir algún servicio familiar prestado, como el apadrinamiento en las bodas.

Para el ina ch'uñu, destinado para el uso cotidiano en todo el año, se usan papas de tamaño regurlar, no agusanadas ni dañadas.

Para el consumo inmediato, el chuño se prepara de papas agusanadas (laq'utas), y partidas (ch'anqatas). A estas papas se las llama ullarasi.

Las papas muy agusanadas (laq'utas) o podridas (ñusatas) son para la comida del perro (añu ch'uñu), o para ser usado en trueques en tiempos de sequía o de hambruna.

El método de secado consiste en extenderlos en una canchada (ch'uñäwi), cubrirlos con paja, y dejarlos congelar por unas 3 noches. Luego con los pies descalzos, y con un movimiento giratorio de los pies, se rompen las papas sacándoles la materia remojada. Luego de pisados y aplanados, se los ponen en pequeños montones y se dejan por una noche. Al día siguiente se extienden al sol para su secado final. La fabricación tanto de la tunta como del chuño es estacional y solo se realiza cuando hay fuertes heladas.

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